Inglés para el CV y la entrevista de trabajo en la era de la IA

Un buen currículum abre la puerta y una buena entrevista termina de abrirla. En inglés, las dos cosas tienen sus propias reglas, y desde hace un tiempo hay un factor nuevo: antes de que una persona lea el CV, es probable que lo haya leído un programa.
Este artículo reúne lo esencial para quien tiene que presentar un CV en inglés, indicar su nivel de idioma o preparar una entrevista, ya sea para un puesto en el extranjero o para una empresa de aquí con proyección internacional.
Primero lo lee un programa, y después una persona
Muchas empresas filtran las candidaturas con sistemas de seguimiento de candidatos (ATS, por sus siglas en inglés), que convierten el currículum en texto plano y lo comparan con los requisitos de la oferta. Cada vez más, además, incorporan inteligencia artificial. Según el Estudio de Proyección de Empleo de ManpowerGroup del tercer trimestre de 2026, en torno a cuatro de cada diez empresas españolas la valoran mucho para cribar currículums y comunicarse con los candidatos, aunque la mitad sigue confiando sobre todo en la revisión de un profesional.
La decisión final sigue siendo, por ahora, humana, y quien revisa el documento no le dedica mucho tiempo. Un estudio de seguimiento ocular de 2018 situó el promedio en unos siete segundos y medio, centrados sobre todo en los cargos y en los títulos de las secciones.
De ahí que el CV tenga que funcionar con dos lectores a la vez: un programa que busca coincidencias y una persona con prisa.
El CV en inglés no es una traducción del español
Traducir el currículum palabra por palabra es el error más habitual. En el mundo anglosajón, el documento sigue otras convenciones:
- Sin foto ni datos personales. No suele incluirse foto, fecha de nacimiento ni estado civil. Bastan el nombre, el teléfono, el correo electrónico, la ciudad y, si se quiere, el perfil de LinkedIn.
- Una o dos páginas. Más largo que eso suele restar, no sumar.
- Orden cronológico inverso. Primero lo más reciente, tanto en la experiencia como en la formación. Quien aún está estudiando o acaba de terminar puede poner la formación en primer lugar.
- Dos nombres para lo mismo. En Reino Unido se habla de CV. En Estados Unidos se usa más résumé, y CV queda para el ámbito académico.
Un CV que supere los filtros
Para que el programa lo lea bien y la persona lo entienda rápido, conviene cuidar unos cuantos detalles:
- Diseño sencillo. Sin gráficos, columnas dobles, tablas ni colores llamativos, que los sistemas automáticos leen mal. Tipografías estándar, como Arial o Calibri, en tamaño 10 a 12.
- Formato habitual. PDF o Word, salvo que la oferta pida otro.
- Secciones claras. Datos de contacto, perfil profesional (un párrafo breve), experiencia, formación, habilidades y certificaciones, con títulos reconocibles.
- Palabras clave de la oferta. Conviene reflejar los términos del anuncio con sus mismas palabras, en inglés si la oferta está en inglés, pero solo donde sean verdad y en un contexto con sentido. Llenar el CV de palabras clave tiene el efecto contrario.
- Correo profesional. Una dirección sencilla con el nombre y el apellido, sin apodos.
- Sin sección de referencias. Ya no hace falta, ni tampoco la frase references available upon request. Ese espacio rinde más con experiencia relevante.
Frases que cuentan resultados, no obligaciones
Un CV flojo enumera tareas. Uno sólido muestra lo que se consiguió, y para eso sirven los verbos de acción y, siempre que se pueda, los números. Algunos de los más útiles son managed (gestionó), led (lideró), developed (desarrolló), improved (mejoró), launched (puso en marcha) y reduced (redujo). Una fórmula sencilla para ordenar cada frase: qué se logró, cómo se midió y qué se hizo para conseguirlo.
Antes: Responsible for customer service.
Después: Managed a team of five customer service agents and reduced response times by 20%.
Hay otro detalle: en el CV se omite el sujeto. Se escribe Managed a team... y no I managed a team...
Y si el sector es muy técnico, conviene traducir la jerga a un lenguaje llano. Quien filtra la candidatura no siempre es especialista, y entenderá mejor que un sistema lo usaban cientos de empleados que una lista de tecnologías. Los términos técnicos que la oferta pida de forma expresa, eso sí, se mantienen.
Cómo indicar el nivel de inglés
Expresiones como intermediate o good level dicen poco, porque cada persona las entiende a su manera. Lo que más se valora es el nivel del Marco Común Europeo (de A1 a C2), acompañado del certificado que lo respalda y el año en que se obtuvo.
Por ejemplo: English: C1 (Cambridge C1 Advanced, 2024) o English: B2 (Oxford Test of English, 2025). Quien no tenga certificado puede indicar el nivel junto con una breve descripción de cómo usa el idioma, como daily use in international projects.
Conviene evitar fluent o native-like salvo que sean ciertos. En una entrevista en inglés se comprueba enseguida.
La IA al escribir el CV: ayuda, no piloto automático
Si las empresas usan la IA para leer, los candidatos la usan para escribir, y ahí aparece una paradoja: cuando todos los currículums salen de las mismas herramientas, se parecen todos. En una encuesta reciente de ManpowerGroup a directivos de recursos humanos, algo más de la mitad reconocía que el uso de estas herramientas por parte de los candidatos les complica evaluar sus habilidades reales.
Por eso, y más aún al escribir en una lengua que no es la propia, conviene usarla con criterio:
- Sí: revisar ortografía y gramática, comprobar que una frase suena natural y buscar alternativas a un verbo repetido.
- No: dejar que redacte el perfil o las funciones desde cero. Los textos genéricos y de aire robótico se reconocen a la primera, y suelen transmitir falta de esfuerzo.
- Siempre: que el contenido sea verdadero y específico, con cifras, proyectos y nombres que solo conoce el candidato. En la entrevista habrá que explicar cada línea del CV, en inglés y sin ayuda.
Un matiz más para quien escribe en inglés como segunda lengua: las traducciones automáticas pueden dar frases correctas pero poco naturales, o con falsos amigos. Una revisión humana, la de un profesor, por ejemplo, evita sorpresas.
La carta de presentación (cover letter)
Suele ocupar una página y se organiza en tres bloques: por qué interesa ese puesto, qué se aporta y un cierre en el que se muestra disponibilidad para una entrevista.
Hay un detalle que delata a quien no está acostumbrado: el saludo y la despedida deben ir a juego. En inglés británico, Dear Mr Smith se cierra con Yours sincerely, y Dear Sir or Madam con Yours faithfully. En inglés estadounidense, lo habitual es Sincerely en ambos casos.
La entrevista: preguntas que casi siempre aparecen
Cada empresa tiene su estilo, pero hay un puñado de preguntas que se repiten:
- Tell me about yourself. Es la de apertura. Funciona bien un esquema de presente, pasado y futuro, en uno o dos minutos: qué se hace ahora, qué experiencia previa lo respalda y qué se busca.
- Why do you want to work here? Exige haber investigado la empresa: sus noticias recientes, sus productos y los retos de su sector. Una respuesta genérica se nota.
- What are your strengths and weaknesses? Mejor elegir un punto débil real y manejable, y explicar qué se está haciendo para mejorarlo.
- Tell me about a time when... Son las preguntas de comportamiento. El método STAR ayuda a ordenarlas: Situation (situación), Task (tarea), Action (acción) y Result (resultado). Una pauta habitual es dedicar la mitad de la respuesta a la acción, es decir, a lo que hizo la propia persona.
- Do you have any questions for us? Conviene tener preparadas una o dos, porque no preguntar nada transmite poco interés.
Entrevistas por vídeo, y a veces con un asistente automático
La primera entrevista suele hacerse por videollamada, y en algunos procesos las primeras fases las gestionan asistentes automáticos, con preguntas por chat o vídeos grabados sin entrevistador delante. En ambos casos valen las mismas reglas:
- Probar el programa, el micrófono y la cámara con antelación.
- Colocar la cámara a la altura de los ojos, con un fondo despejado y la luz de frente, nunca a la espalda.
- Vestir de forma profesional, aunque sea desde casa.
- Hablar con claridad y sin prisa, porque tanto un entrevistador como un sistema de transcripción entienden mejor una dicción pausada.
Errores frecuentes de los hispanohablantes
Con los nervios salen los errores de siempre. Estos son los que más se repiten:
- I am agree. Lo correcto es I agree. En inglés, agree es un verbo, no un adjetivo.
- I have 30 years. Lo correcto es I am 30 years old. La edad se expresa con el verbo to be.
- I am working here since 2020. Lo correcto es I have been working here since 2020. Para una acción que empezó en el pasado y continúa, se usa el presente perfecto.
- I have a lot of experiences. Lo correcto es I have a lot of experience. Referido al trabajo, experience no lleva plural.
- I made a master. Lo correcto es I did a master's degree. Con los estudios, el verbo make no se usa.
Cómo prepararse en la práctica
La entrevista se mejora hablando, no leyendo. Algunas formas de ensayar:
- Responder en voz alta a las preguntas anteriores y grabarse con el móvil para escucharse después.
- Preparar tres historias reales (un logro, un problema resuelto y un trabajo en equipo) y conectar cada requisito de la oferta con una de ellas.
- Ensayar con otra persona que haga de entrevistador e interrumpa con preguntas imprevistas.
- Repasar el vocabulario del sector, porque cada profesión tiene sus propios términos.
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